miércoles, 14 de abril de 2010

academiabc

abclargorojo2

Dentro de unos años iréis viendo este logo por todos los lugares. Ahora estamos comenzando, Abril y yo, pero dadnos algo de tiempo…

Un saludo!

Carlos

sábado, 10 de abril de 2010

Fin de ciclo

Como ya he dicho en muchas ocasiones: Japón me ha cambiado. Lo que no tengo muy claro es si ha sido para mejor o para peor. Espero que para mejor…

Han pasado ya más de 6 meses y a medida que me he ido alejando de la fecha de mi regreso he ido fijando mis recuerdos y la imagen mental de mi estancia en Hiyoshi. Podría extenderme mucho explicando mis sensaciones y pensamientos, pero seré breve. Si no la mejor, fue una de las mejores experiencias de mi vida.

Conocí muchas cosas en Japón: acerca de aquella cultura, del comportamiento de bastante tipos de personas y de mí. Pero todo ellos sólo pudo ser como fue gracias a la gente que allí conocí. Y es ellas a quien quiero dedicar esta entrada.

Sé que me dejaré a mucha gente, pero las principales son las que más han ido apareciendo en mi blog.

Desde mi vecino Luis, que no pude haber tenido otro mejor, hasta Lena, mi compañera de viajes. Pasando por Mai, su hermana; Marta, Hoël y Yusuke, compañeros en HIH; Shiba, Steven, Juli o Shota, compañeros de laboratorio. Sin olvidar a Waan, con quien esporádicamente compartí la experiencia desde el principio hasta el final. Duncan y los demás chicos de “Yagami Soccer”, con quien tuve tantas tardes de fútbol. Y por supuesto las 3 personas con quienes más y mejor tiempo pasé: Sylvain, Dan y Mario. Verdaderos amigos. A todos ellos y todos los que me falten: muchas gracias.

No puedo hacer otra cosa más que agradeceros el trato ofrecido y desear que nos vayamos viendo. Aunque a partir de ahora ya no escribiré más entradas relacionadas con mi año anterior, a partir de ahora hay que pasar página y comenzar a escribir acerca de nuevas etapas.

Un saludo a todos!

Carlos

miércoles, 7 de abril de 2010

Una semana de descanso

No debiera estar cansado, ni estresado, ni excesivamente preocupado. Pero hasta hace un tiempo atrás lo he estado. Un periodo desde que llegué de Japón, salvo algunas excepciones, en el que todo en mi cabeza fue torciéndose. Nada sucedía como esperaba y nada lo afrontaba con la fuerza que cabía esperar. Me veía envuelto en una espiral depresiva donde se pierde la ilusión para comenzar cosas, y la energía necesaria para realizar las que por inercia iban surgiendo.

Lo único que debía hacer era encontrar trabajo. Sin plantearme ninguna otra posibilidad. Y según lo que iba recibiendo de mi exterior, era lo que tenía que hacer. Pero se produjo un bloqueo en mi mente. No es fácil aceptar las opiniones y críticas de la gente que me había estado esperando en Barcelona durante mi viaje a oriente. Y menos aún si el cambio que produjo en mí mi estancia en Japón hace que la vida que recordaba en la distancia, un recuerdo de una vida casi perfecta, nunca más vuelva a repetirse. Llegando a recibir los consejos como un ataque a mi persona. Poniéndome a la defensiva. Es como cuando alguien va hundiéndose en una piscina sin recordar como se nada, mientras alguien, intentando hacer que espabile le va echando agua en la cara. ¿Alguien piensa que intentar ayudar así no es contraproducente? Yo he descubierto que lo es. La presión no funciona en según que casos.

Es muy difícil para mí explicar estas sensaciones de una manera clara. Y creo que no lo estoy consiguiendo. Así que cambiaremos las palabras.

Estando en Japón recordaba mi casa como mi sitio. El lugar donde encajaba a la perfección. Donde todo era conocido y me gustaba. Es más, se creó en mi mente la idea de que si fuera diferente no sería mejor. Mi único temor al dejar España era si sería capaz de acoplarme a otra cultura, si podría encajar y vivir en otro lugar. Pude. Creo que pude… Además, tantas nuevas experiencias no hicieron más que cambiar aspectos en mi personalidad y mi perspectiva a la hora de ver las cosas. Mientras, que por otro lado, mi idea de mundo ideal en Barcelona iba fortificándose. Es decir, que al volver, mis recuerdos eran diferentes a la realidad. Aun teniendo en cuenta los cambios que pueden surgir en las vidas de las personas al cabo de 6 meses, ya no veía las cosas como antes… O al menos, como pensaba.

Lo más difícil fue comprender que en el puzzle era yo la pieza que ya no encajaba. Que si el resto habían sufrido algún cambio, era acorde con el entorno aquí establecido. Unos cambios independientes y diferentes a los míos. Una evolución comprensible, pero independiente.

Ahora puedo decir que este “bache” he conseguido pasarlo. Es más, conseguí entender mi posición hace semanas. Y el hecho de comprender mi situación actual me ha permitido quitarme un gran peso de encima. El hecho de tener que encontrar mi puesto de trabajo, tarea bastante difícil en estos momentos, hacía sentirme culpable por irme a tomar algo, ver una película o hacer cualquier cosa que no fuese buscar trabajo. Pero cuando el “chip” en mi cabeza comenzó a cambiar y empecé a decidir realmente lo que me apetecía hacer con mi vida. Qué hacer en el vacío existente cuando se terminan los estudios y hay que tomar nuestras propias decisiones. Comencé a sentirme mejor conmigo mismo. Y es cuando decidí darme un respiro, un “reset”, y marcharme una semana a Galicia a visitar a un amigo, Samuel.

Entonces, cuando por fin conseguí reajustar mi interior, comenzó a cambiar mi entorno:

Decidí montar mi propia academia de estudios y ahora mismo está dando sus primeros pasos, que no son otros que, junto a una amiga, ahora también socia, llegar a un acuerdo con mi antiguo colegio para encargarnos de la organización de las clases de repaso en el mismo colegio. En breve comenzaremos con las clases de grupo.

Y algo después firmé mi primer contrato, que aun siendo de becario, las condiciones no están nada mal y las expectativas no son nada malas. En definitiva, estoy muy contento.

Estaremos en contacto…

Un saludo!

Carlos