jueves, 30 de abril de 2009

Master body!



No hay otra canción que describa mejor mi estado de ánimo. Es increíble, pero llevaba unas noches que me metía en la cama y no me dormía hasta pasadas dos o tres horas. Esta noche igual, pero con otro espíritu. Los mismos pensamientos, pero remodelados. Ahora todo cobra sentido. Y me siento genial conmigo mismo. No hay nada como estar bien con uno mismo. Eso es lo principal. Y la verdad es que en parte se lo tengo que agradecer a Andrea, es quien más me ha hecho pensar en ello y de las personas que más me ha apoyado estos últimos días. Hay que ser feliz con lo que es uno, con lo que piensa y lo que siente. Y por fin tengo la mente despejada. Y por fin, comprendo lo que estaba pasando por mi cabeza. Ahora entiendo el por qué de tantos quebraderos del corazón. Y aseguro que no hay nada que me haga sentir más feliz (no contento: un estado pasajero), que darme cuenta de que realmente me conozco. Aunque hubiera un tiempo que dudase de mis sentimientos y pensamientos.

Llevaba unos días caminando por una cuesta resbaladiza. Estos momentos en que andas y no avanzas, pero que si te detienes, retrocedes. Angustioso. Todo va mal. Y uno se vuelve hasta pesimista. Anoche hablé con Joaquín, quien involuntariamente me presagió lo que podía ocurrir, lo leí en sus palabras. Luego hablé con AB. Intenté aclarar ciertas cosas. Incluso, depende como, estaba dispuesto a arreglarlas. Nada que hacer. Y finalmente con Mariana. Con ella tuve la conversación más esclarecedora de todas. Su pensamiento amoroso-retorcido hizo que me empezará a plantear otras posibilidades. Un enfoque diferente de la situación. Y hoy por hoy, tras largas horas de meditación en mi cama, lo creo firmemente. Hay otro enfoque. No creo que haga falta dar detalles. Es un tema quizás demasiado personal.

A Job le sorprende que ahora no haya absolutamente nada que hacer con mi expareja y que mi humor haya dado un giro de 180º. Simplemente porque estoy a gusto conmigo mismo. Pero bueno, algo parecido me sucedió con una chica con la que estuve. Yo no soy una persona celosa, pero esta chica acabó haciéndome creer que lo era. Que veía cosas donde no las había. Y no me gustaba nada ser así. Me odiaba en cierta parte a mí mismo. Y cuando, al cabo de los años, me confesó que yo tenía la cornamenta de un ciervo adulto, sinceramente, se me quitó esa espina que tenía clavada. Me alegré. No por ser un cornudo, sino porque ese estado al que creía que había llegado, en realidad no era real. Ni de cerca es la misma situación, pero de igual modo, me alegro al darme cuenta de que me conozco.

Y cuando sonríes a un nuevo día, no hay nada suficientemente malo. Hoy era el último día para pagar el mes de marzo. Deberían haberme ingresado la beca hace una semana. Pero nada. De todas formas he ido a un cajero entre la residencia y la universidad a comprobarlo y si aun no hay nada en la cuenta, sacaba de mi tarjeta española. Ni había dinero, ni aceptaba tarjetas extranjeras. A la estación de Hiyoshi a un 7eleven, que si que tienen cajeros que aceptan tarjetas extranjeras. Unos 20 minutos de paseo en total. He llegado a la hora de descanso de la oficina, pero aún tenía 2 horas después, así que no hay problema. Por otro lado, en el laboratorio usaron la misma licencia para el ordenador en inglés de Steven y para el mío. Con lo que hoy uno expiraba. El mío, evidentemente. Toda la mañana buscando en Internet la manera de solucionar el problema. No ha habido manera. A las 3 de la tarde ha dicho que o le ponía una clave correcta o no se encendía. Pero bueno, un rato antes he grabado toda la información relevante a mi proyecto. Así que no hay problema. Ahora sólo hay que esperar a que me arreglen el problemilla.

La vida de laboratorio es muy dura. Así que de vez en cuando hay que darse un respiro, que no va mal. Shota se ha pegado una siesta como de unos 15 minutos. Hasta que un flash le ha despertado...

Me enterado de que Showar iba al gimnasio. Y no me extraña, está fibrado. Así que he ido a hablar con él. Van los jueves. Y hoy es jueves. Así que me he acoplado. He perdido otros 20 minutos para ir a la residencia a por la ropa, pero tampoco importa mucho: mi ordenador ya había muerto. Hoy ha habido un poco de cachondeo conmigo. Cuando han sabido que quería ir con Showar han empezado con lo del master body. Que voy a hacer master body. No creo que con una vez a la semana dé para mucho, pero menos es nada. En el peor de los casos, hago amigos. Así que a las 6 al gimnasio con Showar, Isshy y Nakatoshi. Este último me recuerda un montón a Saníger, en todo. Les he dicho que tenían que ser mis entrenadores y se reían. ¿Para qué diría nada? Salía de una máquina y ya estaba alguno llevándome a otra. Ha sido divertido, pero ahora se me está empezando a quejar el cuerpo. Mañana me pasará factura.

Y la guinda del día ha sido hace muy poco. Tenía dos llamadas perdidas de un número que no conocía. Job me ha dicho que llamara. En el peor de los casos saldría alguien hablando en japonés, colgaba y fuera. Era Lena, que mañana vuelve a Tokyo. Ya le he dicho que el sábado he quedado con Waan, también de la academia de japonés, para comer en Shibuya. Así que seremos 3. Me alegro mucho de que venga, pero me sabe mal que haya tenido que venir. Su abuelo, por lo visto, está mucho peor. Y viene a visitarle.

En definitiva, vuelvo a sentirme yo. A tener ganas de contar cosas. Y de atacar fuerte a mi proyecto. Que aunque la semana que viene sea fiesta, le daré un buen apretón. Tengo que preparar las encuestas de opinión. Y espero la ayuda de todo el que esté dispuesto (y el que no...).

Un saludo!

Carlos

miércoles, 29 de abril de 2009

Desconcierto

Día de Showa (29 de abril), festivo. Por lo que sorpresa máxima por parte de los 3 estudiantes que había en el laboratorio cuando he entrado en él. Creo que les sorprende gratamente. Es una costumbre muy japonesa el trabajar cuando no debería tocar. Igual que cuando agradecen que intentes hablar algunas palabras en japonés. Poco que contar del día de hoy. He llegado a las 3 y me he ido casi a las 8.

El resto del día lo he pasado perdiendo el tiempo y hablando con Barcelona. Al final Porta ha sonado en mi portátil.



Un saludo.

Carlos

martes, 28 de abril de 2009

Trabubulandia

Puedo llegar al laboratorio a la hora que quiera. Puedo irme a la hora que me apetezca. No sé si es porque soy estudiante de investigación o porque soy extranjero, pero no tengo ningún horario impuesto. Creo que es por ambas razones. Y es algo muy peligroso. Hace falta una fuerza de voluntad que me estoy dando cuenta que no tengo... Y es que no comprendo como me cuesta tanto despertarme. Me da la sensación de que no aprovecho el día. Llego casi para comer y salgo completamente de noche (más tarde de las 7). Los días que no me canso antes. Porque hay días que a la 5ª o a la 6ª mi cabeza desconecta completamente y no soy capaz de concentrarme en mi trabajo. Así que para perder el tiempo calentando la silla del laboratorio, me voy.

Hoy he llegado a las 10:30 y he salido 9 horas después. Un día que parece ser mínimamente productivo, hay que aprovecharlo. Con 20 minutos para comer con los chicos del laboratorio. No tardamos más. Debe ser por eso que siempre hay sitio en el comedor. No como pasaba en la ETSEIB hace un par de años con el doble de mesas que aquí... No sé como estará ahora. Aunque claro, si me pongo a comparar los dos comedores sale ganando de bastante el de Yagami. Mejor la comida (mucho mejor) y más barata. Siempre hay lo mismo, pero muchísima variedad. Así que si repites es porque quieres.

Venden unos huevos a medio cocer. A mí me encantan. Y a menudo los meto en el bol de arroz. Algo escandaloso para los japoneses. A mí me lo permiten por no ser de aquí. Al principio pensaba que era por mezclar huevo con arroz, pero hoy me he dado cuenta que es por mezclar arroz con lo que sea. Siempre se lo comen completamente blanco. A lo mejor alguno echa el arroz en otro plato, pero nunca al revés (que yo haya visto...). El caso es que hoy le he puesto salsa de soja (me parece muy seco el arroz solo...). Y ha sido un no parar de preguntarme que si me gusta la salsa, que si por qué siempre mezclo y que no se qué. Ni mucho menos me molesta, sólo me sorprende. Hay como unas normas no escritas de comportamiento que todos cumplen, y si alguien se las salta se sorprenden. No es normal salirse de la fila...

Algo parecido me paso cuando me fui a cortar el pelo. La verdad es que me importaba poco como me quedase. Sabía que de todas formas sería un desastre, que no sería capaz de explicar lo que quería. Así que busqué un sitio barato. Finalmente fue un poco desastroso, pero no me quejo. Ahora sé lo que realmente significa corto para un japonés... Pues desde el día siguiente hasta pasada una semana el tema de conversación conmigo era mi pelo. Que dónde me lo había cortado, que por qué no había ido a una peluquería de moda, que si me gustaba el pelo tan corto... En fin. Les costaba entender que fuera a por lo económico. ¿Qué explicación le encuentro a esto? Creo que es por la cultura de lo fashion creada en Japón. Aparentar está a la orden del día. No importa lo que pienses, lo que creas. Lo más importante es lo que parezca que eres. Lo que aparentes. Pero no aparentar lo que tu quieras, aparentar lo que se supone que debes aparentar. No hacer lo supuesto o lo pensado socialmente se escapa de sus mentes. E ir a la moda está de moda. Válgase la redundancia. Y con esto quiero decir que aquí puedes ir todo lo estrafalario que quieras, puedes ser el más fashion del mundo, puedes llevar pantalones de lentejuelas rosas y un collar de cocos y nadie se va a girar a mirarte. Bueno, quizás con este ejemplo sí... Pero he visto chicas más que sorprendentes en el metro, con sus modelos kawaii y ser yo el único extrañado. Pero si por el contrario no llevas uno de esos peinados, a ver cual más extraño, eres raro. Como lo soy yo ahora. Creo que tendré que dejarme crecer el pelo unos meses.

No tiene mucho que ver, pero esta canción se la dedico a Antonio, un buen amigo... Sé que le gustará.





Y por último. Hace un par de días que la gente me habla de mi compañero de piso. Es cierto que me quedé bien a gusto el otro día hablando de él. Digamos que tuve un día un poco malo y descargué todas las cosas que tenía guardadas durante el mes de convivencia que llevamos juntos. Tiene sus cosas. Pero es más que soportable. Por mi parte, el único problema que tengo con él es que cada día ensucia un poco más que el anterior. Pero es algo que se solucionará. Con él me lo paso bastante bien la mayoría del tiempo. Nos entendemos. Y comprendo que tenga días malos. Es decir, que no estoy tan mal como pudiera parecer hace unos días. Os aseguro que me sorprenden bastante más las cosas de algunos japoneses que las de los holandeses.

Un saludo.

Carlos

lunes, 27 de abril de 2009

Fiesta en la residencia

No era exactamente lo que me esperaba. Mejor. Porque superó mis expectativas. Se trataba de una fiesta organizada por Job y Aya, una de los estudiantes que asisten a los estudiantes recién llegados a la residencia. Ellos se encargaron de hacer todas las compras y luego, entre todos, cocinábamos nosotros mismos la comida. Cocina japonesa. Evidentemente unos trabajaron más que otros. En este caso fueron los chicos japoneses los que más hicieron, aunque también es comprensible... Para explicarme Aya como tenía que cortar las berenjenas para hacer tempura tuvo que enseñarme una foto.

Normalmente estas fiestas están pensadas para una docena de personas. Al final fuimos casi una veintena. Muy buen rollo.

Aquí están Marta, Brice (un marsellés muy majo) y Job, antes de pillar un mosqueo monumental porque uno de los que vino no pagó y decía que sí. Sé que estaba enfadado porque me lo dijo. La verdad es que no le notaba, sólo estaba un poco más serio. Y sé que Job tenía razón, porque al final el chaval acabó pagando. Ya me comentaron que este individuo tiene un buen historial a sus espaldas en cuanto a aprovecharse del resto sin ningún problema.

Aquí estamos Luis y yo. No me acuerdo de que nos reíamos, pero era gracioso.

De la fiesta en sí no hay demasiado que contar. Comimos sushi, tempura y otras cosas que no sé como se llaman. Bebimos cerveza, sake y los alemanes trajeron una botella de Jaigermeilter, algo bastante graduado. Se pusieron finos, porque al final acabaron haciendo el "Wasabi Challenge". Quien no conozca el wasabi no le encontrará demasiada gracia. Pero hay que ver las caras de los que se ponen un buen pegote de wasabi a pelo en la boca...

Había bastante comida. Y no de la barata. Además de comprar todo lo que nos comimos, con 1000 yenes por persona, compraron bebidas. Personalmente, por unos 6 euros, me parece que estuvo bastante bien. Aunque claro, siempre está el que se queda con hambre. Como Sam, el chico de la derecha de la siguiente foto. Al lado de Ali. Que como Job no espabile, se la levantan. Uno de los franceses fue a la caza del conejo, sin escrúpulo ninguno. Mucha libertad e igualdad como decían en el lema de su revolución, pero la fraternidad se la pasan por el forro. Pero bueno, ellos verán.

Después de ensuciar, había que limpiar. Se pusieron los japoneses con alguno más a limpiar. Mientras que otros empezamos a salir fuera. Pensé, que con tanta gente dentro molestaría más preguntado dónde pongo esto y dónde pongo lo otro que quitándome del medio. Al poco rato dentro solo quedaban los organizadores y los japoneses. Quedaba dejarlo todo bien limpio. Lo más gordo ya estaba hecho, pero algo quedaba todavía. Así que le pregunté a Job si necesitaban ayuda. Después de echar una mano a secar vasos y bandejas nos jugamos a "piedra-papel-tijera" los restos de la fiesta. Les dije que yo no era organizador y que no debía jugar, pero insistieron... No me hice de rogar y gané dos botellas de Coca-Cola. Desde que estoy aquí no la he probado todavía. Quiero decir sola. En todos los establecimientos el agua es gratis, así que la decisión es sencilla.

Estuvimos hablando de varias cosas, como de un partido que hay previsto para el próximo domingo. Si me recupero del tobillo, iré a jugar. Aunque antes tengo que buscar una tienda para comprar un par de botas de fútbol. Las zapatillas de correr no son lo más indicado para jugar...

Un saludo!

Carlos

domingo, 26 de abril de 2009

Karaoke 2


Después de un día entero lloviendo no tenía ningunas ganas de ir a un karaoke. No tenía ganas de nada. La lluvia me había cambiado el ánimo. Pero como dije que iría, fui. Tras todas las bajas éramos 3. Job, Luis y yo. Vaya fiestón nos íbamos a pegar... Al final resultó que Eric, un americano que habla español, nos estaba esperando en la estación con una amiga coreana. Ya éramos 5. Suficientes para ir a un karaoke. Estuvimos dando vueltas un rato hasta encontrar uno. Al final al de la foto. Creo que estaba bastante bien de precio, con bebida incluida (no alcohólica). Íbamos a pedir 3 horas que salía aún mejor de precio, pero a Eric eso de salir a las 2 le pareció un poco tarde, así que solo 2.

Para que no me digáis que soy un alcohólico, no contaré que como Job y yo no estábamos dispuestos a pagar 1000 yenes por cada bebida nos fuimos a un combini a por una botella de whisky...

Aunque la situación en la tienda fue bastante graciosa. Como no está permitido entrar alcohol de fuera (creemos que no se puede...), empezamos a pensar donde la podríamos guardar para meterla en el karaoke. Y no se nos ocurrió ninguna idea mejor que probar dentro del combini a ver si nos cabía en los bolsillos interiores de la chaqueta... La cara de un japonés que estaba comprando me hizo ver lo que realmente parecía que estábamos haciendo. Le pregunté a Job que qué era lo que estábamos haciendo y entre risas la pagamos, salimos y probamos fuera donde la podríamos guardar.

¿Por qué lleva Job mi paraguas y el suyo? Porqué le daba miedo marcar demasiado...

La experiencia no estuvo nada mal, pero claro, no puedo evitar compararla con la otra vez que pisé un karaoke. Quizás la otra vez no esperaba mucho y esta esperaba más. Los puntos a remarcar fueron que sonaron bastantes canciones en japonés. Job, Eric y su amiga (que no recuerdo el nombre) hablan japonés. Aquí una pequeña muestra.



Por los vídeos parece un muermo de fiesta. Pero no fue así... Me reí bastante con la chica coreana. Se sentó entre los dos españoles, Luis y yo. Y si a eso le añadimos las ganas de aprender castellano por parte de ella, se obtiene una mezcla divertida. Era curioso porque no hacía más que preguntarnos como se decían cosas como "te quiero", "molas" y "me gustas". Además del típico "hola" y "tengo hambre". Supongo que es lo primero que intenta aprender la gente de los nuevos idiomas... Total, que se pasó diciendo toda la noche que nos quería y que morábamos (no sabía pronunciar las eles). Para practicar. Luego se apuntó en el móvil todas las frases...


Más tarde llegaron Ali, a la que le tira Job, y Nicolette Lee, la amiga de Ali. Ambas americanas.

Entonces fue cuando Job hizo su canto de cortejo...



Se acabó el tiempo y a la calle. Estuvimos rato hablando hasta que se marcharon Luis, Eric y su amiga coreana. Así que nos quedamos 4. Ali me pidió disculpas por acabarse de beber nuestra botella. Creo que entre su amiga y ella se bebieron más de un cuarto... Les dije que daba igual, que comprar otra y en paces. No eran ni las 2. O sí, pero no me acuerdo. Sé que miré el reloj cuando me preguntaron qué quería hacer y me pareció pronto. Les dije que me daba igual. Realmente me daba igual. Había parado de llover, no me importaba ir a tomar algo.

Por darme igual acabamos en la residencia de las americanas, a unos 20 minutos andando de la nuestra, bebiendo una especie de sake de Okinawa (lo más barato que encontraron), mezclado con zumo de naranja y sin hielo. De las cosas más malas que he bebido nunca. No bebí casi. Nos pasamos casi todo el rato viendo vídeos de YouTube. Vamos, un fiestón. No es que me aburriese demasiado, porque era divertido ver a Job bailando jumpstyle, que por lo visto es un baile holandés. Cuando digo bailando, quiero decir intentándolo. Lo suyo no es la coordinación.



Cerca de las 5 nos fuimos. La primera vez que llego de día a la residencia... Le dije a Job que me podía ir solito al piso. Después de acabar la noche con Ali cogiditos de la mano y con miraditas por aquí y por allá, hubiera entendido que se quedara. Pero que nada. No sé que necesita este chaval... De camino a la residencia me empezó a hablar de la amiga. Que qué me parecía. Ya sabía por donde iba. Necesita alguien que le quite de en medio a la otra. Pero se confunde... Tendrá que buscar a otro. Por mucho que me diga que él la ve guapa... Lo siento mucho, pero no.

Hoy tenemos fiesta organizada por Job en la residencia. Nos vamos a poner a cocinar todos juntitos. Puede estar bien...

Un saludo!

Carlos

sábado, 25 de abril de 2009

A malas con el mundo

Tal vez es por el día de perros que hace hoy. Ya no llueve con la intensidad que cuando me he despertado, pero no para. Quizás me está molestando el tobillo. O simplemente puede que me haya bajado una regla mental. Pero hoy estoy a malas... Aunque sinceramente, creo que todo ha empezado cuando he salido de mi habitación y he visto el campo de batalla que me ha dejado mi queridísimo compañero como cocina. Así que hoy me apetece descargar contra él. Sé que en el fondo son cosas que gustan... Los trapos sucios!

Hace cosa de una semana, hablando con Luis, le estaba comentando que estaba más que contento del compañero que tenía. Con sus cosillas, pero bien. Cosillas, que sumadas a otras cosillas, se hacen una cosa. Y ya empieza a ser una cosa que me comienza a molestar.

Por el principio. Pensé que cuanto más tiempo pasásemos juntos, más cosas compartiésemos, mejor. No me apetecía llevar una mala relación con mi compañero de piso. Así que puse todo lo que creí oportuno de mi parte y más. Hablamos de comprar las cosas del piso a medias: utensilios de cocinar, limpieza y hasta comida. La cosa iba bien. Le propuse que no me preguntará si me parecía bien que comprase una cebolla o un paquete de arroz. Que lo comprase y todo a la cuenta común. Noté que le sorprendió, pero en el sentido de que sospechaba que yo querría comprar lo que me diera la gana. Era la intención, pero con un poco de sentido común. No tenía intención comprar caviar para desayunar.

Otra fue el dinero. No quería darle la menor importancia, pero me tocaba un poco lo que no me sonaba. Pero bueno, quería intentar comprender que quizás podría ser normal. ¿Normal? Que fuéramos a pagar una cesta común y la pagase yo. La segunda vez, lo mismo, él esperando a que soltara yo el dinero. Pensé, bueno, tiene su lógica, yo lo pago todo y luego me da la mitad. Bien. Segundo día, le digo que pague y paga. Siguiente tienda. Espero a que siga su lógica, pero no. Me mira y me dice que el ha pagado antes. ¿Eh? Pues pago. Total, todo va al fondo común y tarde o temprano me lo pagaría. Incluso el día que no tenía suficiente para pagar, en lugar de pagarlo él para que no me quedase sin blanca, me dio los yenes que me faltaban para pagar. Apuntándolos en la cuenta. No le quería dar la menor importancia, porque quizás no lo tenía. Pero no me acaba de gustar esa intención de pagar siempre algo menos que yo. Como que no se fiaba de que luego se lo pagase.

La segunda que me marcó fue unos días después. Cuando empezaron las clases. Él estudia en el campus de Mita, en Tokyo. Entre pitos y flautas, casi una 1 hora de camino. Que se tendría que pasar bastante más tiempo del que se pasaba hasta ese momento fuera del piso. Yo en Yagami, a 10 minutos andando el día que me lo tomo con calma. Así que me dijo que creía que deberíamos dividir los gastos de comida. Que cada uno se comprase lo suyo. Me sorprendió de primeras, pero pensando unos segundos me di cuenta de que posiblemente me convenía. El colega come como una lima. No para. No exagero si digo que come el doble o el triple que yo. La excusa que me puso para dividir era que como yo me iba a pasar el día en el laboratorio no me iba a convenir. ¿Se piensa que soy tonto? Lo que pensaba era que yo, estando tan cerca del piso, desayunaría, comería y cenaría cada día en él. Y que a él eso no le convenía nada. Pero que bueno. Le dije que gracias y que vale. Pasados los días me doy cuenta de que salgo ganando y de mucho. A parte de que gasto bastante menos que él. O tal vez no, porque se pega unos atracones a arroz que son de escándalo y es bastante barato. Ahora compro lo que me apetece, no tengo que rendir cuentas con él cuando me apetece cenar y sobretodo, cocino a mi manera. Que sinceramente, hasta su metodología a la hora de cocinar empieza a molestarme. Luis sabe de lo que hablo...

¿Por qué le importa tanto lo que compro y que voy a cocinar con ello? Pues mira: pescado y cebolla. Para que me crezca la nariz. ¿Qué crees que voy a cocinar? Ya sé que es una tontería, pero no me gusta que husmeen en mis cosas. Y en este tema, el chaval se pasa. Y no es que ya me moleste todo, porque desde el principio lo hace. Y el interés no es aprender, o saber si hay alguna oferta, es simple curiosidad por saber que me puede gorronear después. Que lo hace. Quizás me pasé de buena persona ofreciendo mis cosas. Ahora no para de pedirme esto para una cosa, y esto para la otra. Que no me importa. O mejor dicho, no me importaría si él alguna vez ofreciera algo. Bueno, un día me ofreció probar un día que hizo okonomiyaki, una tortilla a la japonesa. Tal vez porque esa noche le di a probar tortilla de patatas que hice. Que le di a probar y se cogió un cuarto. En su momento pensé que fue culpa mía por no especificar cuanto debía probar. Hoy pienso que es un ansias, un agonías o un angunias, como algunos dicen... Otra noche le hice paella, con mucho gusto. Sin esperar nada a cambio. Sinceramente. Si hago esas cosas es porque me apetece. Como el día que me fui a Takayama y le dejé media piña y unos huevos. Prefiero que se los coma él a que se pongan malos. Que seguramente en 3 días no se pone malo. Pero bueno... el hecho de que ni me lo agradezca empezara a no apetecerme ser tan generoso.

Otra cosa que me ha sorprendido de él es su nivel de hipocresía. Al principio me llamaron la atención sus dos o tres comentarios racistas. Tanto contra magrebíes, como contra judíos. Ayer cuando llegue cerca de las 00:30 de una cena con unos españoles, a la que él no vino porque estaba literalmente muerto, estaba él en la cocina con una chica que conoció en la excursión que hizo el jueves. Judía. Supongo que aquí se puede aplicar lo de que más valen dos tetas que dos carretas. Se estaban bebiendo el sake y las cervezas que yo compré hace unos días. Aunque bueno, creo que esto lo repondrá. Y más creyendo que consiguió emborracharla y que probablemente acabó bien la noche. Por lo menos creo que ella se quedó a dormir. No sé, a ver si de buen humor se estira un poco más...

Pero de lo que más me molesta es que deje la fregadera llena de trastos llenos de comida pegada. Al principio, cuando yo tenía que cocinar, lo limpiaba todo y listos. Ya limpiará él otro día los míos. Y un huevo! Si dejo un plato una mañana, por la tarde cuando vuelvo está mi plato, dos suyos, la sartén y el cazo con arroz pegado. ¿Tanto cuesta enjuagar el cazo al acabar? Me revienta limpiar el arroz pegado, más aún cuando yo no como arroz. Me sorprende su filosofía de limpieza y cocinar. A la hora de cocinar es metódico. Lento, muy lento. Paso a paso y todo en su debido orden. Baja las recetas de Internet y las repite una y otra vez de la misma manera. No sé, pero cuando lo veo cortando verduras me pongo nervioso. Más o menos va a un corte cada 3 ó 4 segundos. Pienso que le falta una marcha, unos centímetro en el recorrido de su acelerador, algo. Parece que va a ralentí. Se escandaliza porque pruebo con la cuchara que remuevo la comida (la que yo me voy a comer). Y luego deja un día entero los trastos en la fregadera llenos de comida, la mesa llena de mierda. Creo que tiene claro el término limpieza, pero nada claro el de higiene. Luego nos vienen las hormigas y se sorprende. Quizás es mi manera de pensar, que simplemente es diferente. Pero si cada vez que cocina tarda 1 hora, ¿por qué no dedica 5 minutos a limpiar los platos? ¿Qué tengo que hacer yo? ¿Limpiar cada día lo que necesite y dejarlo al final en la fregadera como él? ¿Y entrar en un bucle de suciedad? ¿Darle un toque de atención? ¿Y empezar a poner los puntos sobre las íes?

Podría seguir contando unas cuantas historietas más. U otras cosas que me molestan. Pero ya esto cansado... Y al fin y al cabo, creo que son cosas producto de la convivencia. Porque no me llevo mal con él. A veces me lo paso muy bien. Tiene algún punto positivo. El problema es que con el tiempo, estos puntos, empiezan a hacerse más insignificantes. Aunque comparando con las historias que me cuentan otros de sus compañeros, esto no es nada. Así que debería sentirme afortunado... El caso es que llevamos 1 mes juntos y que él se marcha a finales de julio. Espero no hartarme antes de 3 meses... Y el que avisa...

El otro día encontré un corto por Internet que me gustó. Que sumado a que esta noche tenemos un karaoke previsto, no queda mal ahora: cuidado con los Chubbchubbs!




Y lo dicho, esto es lo que pienso hoy. Quizás viene hoy con unas cervezas. Me invita a comer. Limpia los platos. Me hace un masaje. Y me arrepiento de todo lo que he dicho. Que puesto todo junto, parece que estoy pasándolo mal. Que no es así. Solo quería contarlo y quedarme más a gusto que un arbusto...

A apretado la lluvia.

Un saludo!

Carlos

viernes, 24 de abril de 2009

Cambio huevo por tobillo

Otro día sin hacer demasiado relacionado con el proyecto... Pero bueno, estaba previsto. Hoy teníamos en gran partido. Que se ha convertido en la gran paliza. Yo he preferido mantenerme al margen y dejar en el campo a los japoneses de mi laboratorio. Para ellos era mucho más honorable jugar contra el otro equipo que para mí. Así que me he limitado a apuntarme el noveno en la lista de bateadores. Steven ha preferido no participar. No he sido muy mal jugador, pero ni mucho menos la estrella del equipo. Aunque claro, cuando pierdes 10 u 11 a 2, ¿quien es el guapo que se atribuye el nombre de estrella? Hay una pequeña excusa: en el equipo contrario había varios del equipo de baseball de la universidad. Y en el nuestro, el mejor juega en el equipo de tenis...

Cuando me tocaba batear, en total creo que han sido 3 veces, notaba como el ambiente cambiaba. No sé si me gustaba o no... Por un lado, los de mi equipo y los compañeros de laboratorio que han venido a vernos empezaban a aplaudir. Un alemán de un laboratorio asociado al nuestro gritaba el "Que viiiiiiiiva España!", era gracioso el acento. Por otro lado, los del equipo contrario empezaban a reírse y a decirse cosas con tono burlesco. No les entendía, pero conozco esas risas y miradas. Los mamones se estaban riendo de mí. Al principio pensé, va bien, va bien, eso significa que el pitcher se confiará, me lanzará la bola suavecita y... zasca! A tomar viento la bola. Nada de eso. Compasión cero. Con toda su mala uva, como diciendo: "esto no es deporte para europeos". He dado un poco de pena en la primera bola. Más risas... A la segunda se han callado. No he conseguido ninguna carrera, pero me voy contento con mi actuación. Las dos siguientes oportunidades prácticamente iguales. Risas (cada vez menos) y yo ganando una o dos bases. No ha servido para nada, solo que no me han eliminado en los lanzamientos. Que el que no se consuela es porque no quiere.

El alemán del viva España, llamémosle Tim, me ha dicho que a las 3 había partidillo de fútbol. Y como no me he cansado he aceptado la oferta...


Aquí a cualquier cosa le llaman jugar a fútbol. Un terreno delimitado por conos, unas porterías sin portero y a jugar. Pero bueno, no ha influido a la hora de pasármelo en grande. Por lo menos hasta que me he torcido el tobillo. Aunque sea algo desproporcionado ahora, no es nada que no se cure con unos días de reposo. Espero estar bien para el próximo viernes, para el próximo partido. Muy buen rollo con todo el mundo. Un montón de nacionalidades en unos pocos metros cuadrados. Mucho juego limpio. Y lo que menos importaba era el resultado. Solo por diversión. Genial. Si es que en el fondo todos somos buena gente, alemanes, japoneses, españoles, coreanos y hasta franceses. Con lo fácil que es llevarse bien...



Al final ha surgido plan para esta noche (seguramente hasta las 12... pero ya es algo!). Ya contaré.

Un saludo!

Carlos

jueves, 23 de abril de 2009

En mi nube azul

Debería estar más que contento. Tengo fiesta. Pero días como éstos no acaban de convencerme. Un día más que perro. Sin planes. Y sin saber que hacer. Siempre puedo estudiar algo.

Precisamente hoy estoy bastante mejor anímicamente que días anteriores. Pero me da la sensación que es un día desperdiciado. Y no me gusta.

Me acosté demasiado tarde como para madrugar y adelantar algo del proyecto en la universidad. No me apetece estar sin hacer nada. Pienso demasiado. Y paso las horas muertas vagueando. Las vistas que tengo desde mi cuarto no son nada inspiradoras. Un edificio de la residencia. A la izquierda las vías del tren. Y la derecha un parquecito. A veces con niños correteando, a veces vacío. Y alguna vez he visto a un par de tipos haciendo Taichí. Algún día les haré una foto.


Job se inscribió a un club de senderismo y hoy tenía una excursión. Así que poca cosa. He pasado el día con la música a tope en el portátil, que tampoco es demasiado. Hoy, Fito, discografía entera.



Aun me queda bastante de día y tal vez mejora. Pero anochece muy pronto, ahora, cerca de las 6, y da la sensación que los días acaban antes. Quizás estudie algo de japonés. Llevo días con esa intención. Quizás ahora empiece. El problema es que siempre encuentro algo mejor que hacer... En fin.

Un saludo.

Carlos

miércoles, 22 de abril de 2009

Cómo usar el retrete


Curioseando fotos que me gravé de Mai me encontrado con esto. Es del día que nos encontramos en el edificio del Gobierno Metropolitano de Tokyo, en Shinjuku. Si alguna chica va al lavabo de la última planta del mirador sur puede encontrarse con este cartel. Habla por sí solo.

Un saludo!

Carlos

Todo mejora con música

Es increíble el cambio que he notado desde que me llevo música al laboratorio. Los días son mucho más llevaderos e incluso, más productivos. Consigo mantenerme despierto. A diferencia de Steven, que se mete unas sobredosis de cafeína a base de café frío, a mí no me gusta el café. Y no es plan darle al RedBull u otras bebidas energéticas de buena mañana. Que por cierto, en Japón, hay mil clases distintas.

Supongo que debe ayudar también el hecho que cada vez me lo paso mejor con los compañeros. Esta mañana a las 9 estaba en la universidad, para asistir a la ronda de presentaciones. 3 horas... Para empezar algo que no se va a terminar, a comer una hora antes de lo habitual, a las 12. Que no es una hora extraña para ellos. Pero claro, empezar pronto significa acabar pronto de comer. Así que dos horitas en el campo de baseball. Para desestresarnos un poquito.

Después de un poco de deporte tocaba hacer algo productivo. Cascos en las orejas y a empezar! Primero, el correo. Segundo, diarios deportivos. Tercero, empezar a dibujar algo que ya empezaba a tener relación con mi proyecto. Mientras tanto, con la música en mi cabeza, mi cuerpo se va moviendo al ritmo. No me levanto y me pongo a bailar. Todavía no. Pero a veces me doy cuenta de no estoy en mi cuarto, quizás, demasiado tarde. Hoy me he dado cuenta que en una de las veces que entraba el profesor en el laboratorio se me ha quedado mirando. Con cara de sorpresa, pero con una media sonrisa. Como diciendo: mira qué bien se lo pasa este. Supongo que lo habrá pensado en japonés...

Demasiadas entradas en el blog sin poner una de mis canciones favoritas. Tal vez, la que más. No sé por qué, pero es de esas canciones que cuando suena paro de hacer lo que esté haciendo. O bajo la intensidad lo suficiente, para prestar atención. Aun no me canso de escucharla.



Lo que me queda de semana por delante es agotador. Mañana es fiesta, el viernes no tengo clase, porque tenemos torneo de softball, el sábado quizás me acerque a Yokohama y el domingo tenemos una "fiesta" en la residencia. Tengo que ir. La organiza Job... y ya he pagado.

Un saludo!

Carlos

martes, 21 de abril de 2009

El mejor día de universidad


Es sorprendente lo mucho que cambia el tiempo en Japón... Hace 2 días iba en manga corta por la calle. Esta mañana con la chaqueta. Y por la tarde chaparrón. Pero por lo visto esto no es nada con lo que nos espera de aquí a unas semanas con la época de tifones.

Después de una mañana bastante productiva y comer en el restaurante de la universidad hemos vuelto al laboratorio. De repente, han empezado a sacar de un armario bates, pelotas y guantes de softball. Y se han ido casi todos. A Steven y a mí no nos han dicho nada. Supongo que debemos aceptar que somos los extranjeros. Igual que no nos dicen nada a la hora de pagar el pastel de Maya, tampoco nos ofrecen ir a entrenar un rato... Quizás piensan que somos malos (y tal vez no se equivoquen). O quizás piensan que los europeos no estamos para tonterías y preferimos estar todo el día trabajando. En fin, me he cansado de esperar a que nos dijeran si queríamos jugar con ellos. Tenía ganas de jugar a softball! Recuerdo que de pequeño, con unos 8 años, en un esplai de verano, jugamos a algo que llamaban baseball. Estoy convencido de que eso no era baseball. 4 gatos dispersos en una pista de fútbol sala, con un palo como bate y pelotas de tenis. Eso no era baseball. Así que le pregunté a Steven si venía y no ha dudado. Acople total! Me daba igual lo que pensaran, quería tener mi experiencia softball. Nos hemos plantado en el campo de entrenamiento donde estaban y la verdad es que se han sorprendido. No sé si para bien o para mal. Pero al poco ya estábamos integrados completamente: nos han prestado algún guante y a lanzar. Pensaba que quizás podría sorprenderles como pitcher. Pero de eso nada. La manera de lanzar la bola, tan diferente al baseball, hace que me convierta en un lanzador bastante mediocre. Pero en cambio, si que les he sorprendido a la hora de batear. Me decían que tuviera cuidado con no sacarla del campo de entrenamiento. No es un recinto muy grande, es cierto, pero creo que estaban de cachondeo. La segunda vez que me lo han dicho, tras estampar la bola con la valla, ha sido en serio. Jejeje. La primera vez que bateo. No ha estado nada mal. La verdad es que el que lanzaba no me la tiraba muy fuerte, pero bueno, tampoco acertaba a pasarlas muy centradas. La segunda bola de nuevo a la valla. Lo mismo que la tercera, aunque algo más arriba. Ya empezaban a asustarse. Me decían que me controlase. ¿Qué me controlase? Mi objetivo era dar a la bola, que no me pidan más. A la cuarta y última bola he intentado darle más suave, provocando una enorme parábola por encima de la red de protección directamente a un coche del párking. Afortunadamente no le ha pasado nada. O por lo menos no hemos visto nada mal. Hay han decidido dejar de jugar por hoy... Ha sido divertido.

Ahora tengo que preparar otra presentación para mañana con mis avances en el proyecto... Les podría presentar una página en blanco. Aunque creo que debo hablarles de mi programa previsto de las próximas dos semanas. La verdad es que es de las cosas que más me sorprenden de la metodología de esta gente. Miles de reuniones en grupo, presentaciones semanales... No sé, supongo que iré entendiendo con el tiempo, porque ahora me parece una pérdida de tiempo. En fin, ahora la haré después de cenar.

Un saludo!

Carlos

Solicito ayuda!

Solicito ayuda en mi proyecto. Sé que es lo que tengo que hacer. Pero no tengo nada claro sobre qué. Una breve explicación de lo que voy a hacer:

Después de haber estado estudiando programación, ahora tengo que escoger el objeto sobre el que voy a centrar todo mi trabajo. En una semana, más o menos, debo comenzar a crear diferentes diseños de este artículo en concreto. Diseños debidamente parametrizados para su posterior estudio, juntamente con los datos extraídos de una encuesta en la que los encuestados deberán ofrecer sus sensaciones, emociones y sentimientos al observar cada uno de los diferentes diseños propuestos. Finalmente, debo crear un software, que a partir de un diseño base prediga nuevos diseños. Como por ejemplo, uno que provoque extra felicidad en un tipo de usuario.

En la primera entrevista con el profesor me puso como ejemplo un teléfono móvil. Me pareció una muy buena idea. Algo así es en lo que estoy interesado, un artículo suficientemente personal como para crear algún tipo de sensación al usuario. También me propuso como buena idea una botella. Pero por lo menos a mí, la forma de una botella no me influye demasiado a la hora de decantarme por un producto u otro. Me gustaría algo que mínimamente se pueda relacionar con el individuo que hace uso de él.

No sé si es porque estoy un poquito espeso, pero no logro salir de estas opciones... A parte de un par, que no me parecen mejores que el móvil. Como es una copa/vaso, donde la forma sí que podría influir, según el uso que se quiera dar a la cristalería. O como podría ser un sofá... Cosas mucho más complicadas, como podría ser un coche, no me interesan, ya que lo que pretendo con el proyecto es principalmente, aprender el método.

Si a alguien se le ocurre alguna buena idea que cumpla los requisitos que busco. O que no los cumpla. Lo agradeceré profundamente. Cualquier idea será bien recibida, aunque sea una chorrada. Todas pueden ayudarme de alguna manera u otra.


Muchas gracias!

Carlos

lunes, 20 de abril de 2009

Mariana!

Empecemos con una viñeta del blog de un chileno, Alberto Montt, que me enseñó hace unos días Luis. Creo que es la explicación de muchas, muchísimas cosas...

Hoy en el laboratorio poco que contar, excepto dos cosas. La primera es que ha sido el cumpleaños de Maya. El profesor le ha traído un pastel y todos hemos cantado el "Cumpleaños feliz", en inglés. Me hubiera gustado escuchar la versión japonesa, pero bueno. Me ha hecho gracia que en lugar de tomar la foto de la chica soplando las velas, la han tomado después, mientras ella pegaba un mordisco directamente el la tarta. No sé, me ha parecido gracioso.


La segunda es que nos han dicho que el viernes tenemos partido de softball. Un torneo entre laboratorios. Mis nociones de este deporte son algo menos que básicas, igual que las de Steven, pero bueno, algo intentaremos. Nos han dicho que antes del partido nos darán unas lecciones básicas. Lo bueno es que esperan menos que nada de nosotros. Noté en sus caras la decepción marcada cuando nos inscribimos en las listas para jugar... Pero, ¿quien sabe? Quizás somos los jugadores revelación del torneo. No lo creo.

La tarde me la he pasado de tienda en tienda. Tenía pensado comprar algo parecido a incienso o velas aromáticas. Cuando cocina Job siempre se olvida de conectar el extractor de humos y deja un agradable olor a comida en cuarto, que es el que está más cerca de la cocina. Al final las he encontrado en una tienda de la estación. Pero no me he atrevido a comprarlas. No estaba puesto el precio en ninguno de los artículos... Y pasaba de pagar un pastón por dos velas de vainilla. Ya sé que estaba la posibilidad de preguntar el precio, pero me ha dado mucha pereza. Y como me habían dicho que las tiendas de la estación eran más caras que el resto, he preferido dar una vuelta por la zona de tiendas de fuera. Pero nada. Una vez hecha la compra para no morir de hambre me he propuesto un poco de riesgo al cuerpo. Y he ido a por las dichosas velas. 105 yenes. Acabo de darme que se trataba de una tienda de 100 yenes más tasas. Por eso no había precios...

Tenía pensado estudiar algo de japonés, pero he empezado a hablar con AB y se me ha pasado el tiempo. La verdad es que he acabado muy satisfecho de la conversación. Ella está realmente bien. Y yo realmente contento. Aunque le dicen que será imposible que sigamos siendo amigos. Pero bueno, dejemos que el tiempo hable.

Y por último la explicación del título. Resulta que los de mi laboratorio no me instalaron los drivers de audio en mi ordenador. Con lo que soy el único que no puede escuchar música. Cosa que hace que me aburra mucho más en mis lecturas diarias. Así que esta mañana he cogido mi PSP. Que más que mía parece que es de mi compañero de piso, vaya vicio lleva... Me pide hasta que le baje juegos. En fin, que he llenado la tarjeta de música que me gravó Joaquín antes de venir a Japón y me he puesto a escucharla en el laboratorio. Y de repente, con una de las canciones que ha salido en la lista me han entrado unas ganas casi irrefrenables de bailar. A la vez que me he acordado de Mariana. Una chica, la cual, estoy seguro que es de las personas que más me echa de menos en Barcelona... jejeje. Ella sabe por qué. ¿Y por qué me ha recordado a ella la canción? Muy sencillo, por lo simple que soy.



Un saludo!

Carlos

domingo, 19 de abril de 2009

Pezones de punta


Esto me parece que merece una mención aparte. En una parte del paseo de hoy nos hemos pasado por "Don Quijote", una tienda que tiene de todo. Absolutamente de todo. Hasta estos añadidos de silicona para marcar todo el día los pezones. Muy curioso... sobretodo comparando con las chicas europeas que normalmente tratan de ocultarlos.

Es algo que si alguien lo quiere podría permitir comprarle. 77 yenes el par.

Un saludo!

Carlos

Ramen Museum & Game Panic

Tras un sábado de no hacer, prácticamente, nada. Tan poco hicimos que hasta decidimos trasladar los planes que teníamos a hoy. Suerte que Job y yo quedamos con Luis en ir hoy al museo del ramen en Shin-Yokohama, porque en caso contrario hoy tampoco hubiéramos ido. Llevamos unos días un tanto perros.

Me alegro de no haber llevado ninguna idea preconcebida del lugar. Un mínimo de espectativas hubiera causado una profunda desilusión. El lugar no está mal. Pero sin duda podría ser mejor. Se trata de un local donde en la planta baja está la tienda. Seguramente es eso lo que nos ha descolocado. Lo más parecido a ramen ahí era unos tazones de comida instantánea en una nevera. Lo que más me ha gustado en esta planta ha sido la música que había en el hilo musical. He grabado un vídeo...



La planta subterránea mucho mejor que la anterior. Una especie de reproducción del Japón tradicional antes de la 2ª Guerra Mundial. Un pequeño recinto que simula una plaza llena de locales donde se puede comer todos los tipos de ramen que existe a lo largo y ancho de Japón.


El decorado estaba muy conseguido, aunque un poco artificial. Alrededor de la plaza hay como un pasillo con tiendas y más restaurantes. Se me hacía raro saber que estaba bajo tierra...


La idea que teníamos era ir al museo para comer allí. Pero no lo hemos hecho. No porque fuera caro. Que lo era un poco. No hemos comido ahí porque es domingo. Domingo significa salida en masa de japoneses a todos los lugares. Teníamos que esperar más de 1 hora en todos los restaurantes antes de poder comer algo. Así que no nos lo hemos pensado demasiado. No nos valía la pena. Aunque para no irnos con mal sabor de boca, Luis y yo hemos comprado una especie de algo, relleno de una pasta de no sé qué y recubierto de ramen frito. Estaba bastante bueno. O quizás estaba bastante hambriento.


Hemos comido en una hamburguesería justo al lado del museo. Después nos hemos acercado a la estación de Shin-Yokohama a informarnos si pasaba el revisor en los vagones de asientos no reservados del Shinkansen... Parece ser que sí. Se nos había ocurrido la brillante idea de subir al tren camino de Nagano, para disfrutar de unas buenas vistas del Monte Fuji y sin salir de la última estación, cambiar de tren y volver. Pagando solo la tarifa mínima de entrar en la estación. No es algo que los japoneses hagan, pero por lo visto saben de lo que son capaces los extranjeros... Decepcionados nos hemos ido hacia Okurayama. Y de camino a la estación, una paradita en un salón recreativo en el camino: "Game Panic". ¿Alguien recuerda a Lupin III, un ladrón de guante blanco? Es una de las series de dibujos animados que más recuerdo de mi infancia. Resulta que en una de las máquinas podías intentar conseguirlo. Por ahora es el llavero más barato que he conseguido en Japón. 100 yenes perdidos para ver como funcionaba la máquina (nadie jugaba en ella para que enseñarme como hacerlo). Y otros 100 yenes para llevármelo! Supongo que habrá sido suerte.


Antes de salir hemos echado unas monedas a un juego de unos timbales. La primera canción ha sido el "Oshiri Kajiri Mushi", solo por la gracia... La segunda la melodía de Mario Bross, casi imposible de seguir el ritmo.


Poco más en el día de hoy. Al llegar al piso me he puesto a ver el final de la carrera de F1 por Internet. Espero que no se enteren los asistentes de la residencia... Está prohibido visualizar cualquier programa en directo, ya que la banda de Internet es algo limitada. Pero bueno, espero que nadie se moleste por media hora.

Un saludo!

Carlos

sábado, 18 de abril de 2009

Es difícil titular una ruptura

No tenía pensado escribir acerca de esto, puesto que es algo personal y que no me incumbe únicamente a mí. Pero AB, la segunda parte involucrada, me lo ha pedido...

¿Quién es AB? Es la chica con la que he compartido mi vida los últimos dos años. Los mejores hasta el momento. No solo ha sido mi pareja, ha sido mi amiga y mi compañera. Y no es nada fácil escribir estas líneas. Aun no tengo demasiado claro que es lo que ha pasado. No creo que los casi 10.500km que nos separan hayan sido la razón de fondo, pero sin duda estoy seguro de que han acelerado los acontecimientos.

Llevaba tiempo diciéndome que las cosas no iban bien del todo. ¿Qué hacía yo? Mirar hacia otro lado. Mi mente intentaba hacerme ver que no podía poder volver a pasar. Y lo negaba. Y es que no es la primera que me sucede. He estado con chicas anteriormente en una relaciones. Y de repente, mi cabeza reconoce que lo que va dando vueltas en mi corazón ya no es amor. Y es de repente cuando lo siento. Cuando lo acepto. Puede parecer difícil de comprender, pero es así como funciono. Sin duda me considero una persona excesivamente racional. Pero en temas del corazón pierdo toda razón. Esta vez, siendo una chica mucho mejor de lo que pueda merecerme, se vuelve una situación extremadamente difícil de llevar. ¿Qué pasa conmigo? ¿Qué es lo que busco en una chica? No tengo ni idea. Lo tenía todo y más. Y por lo visto no es suficiente.

Ella me dice que no me conoce. Y me duele. Mucho. Pero el problema es que no tengo claro si yo me conozco. No sé si tomo esta decisión porque realmente no me conozco, o porque me conozco demasiado.

Desde que llegué aquí las cosas empezaron a ir a peor, empecé a temer que este viaje podría contarme la relación. Y al final, así ha sido. Quizás es que hemos cambiado el uno respecto del otro. Tal vez yo no le prestaba la atención que ella necesitaba, o que ella exigía más de la que yo podía ofrecerle. No la culpo. Ni yo me siento culpable. Pero demasiadas discusiones, demasiados malos rollos. No me veo capaz de aguantar 4 meses más de este modo. Y en el momento en el que se me plantea la posibilidad de que quizás no me vale la pena seguir, tal vez, es que mi cabeza me oculta lo que mi corazón realmente me está diciendo a gritos. Y es esto lo que realmente necesito aclarar. Quiero saber que es lo que siento. Pero no puedo pedir que me espere. Prefiero acabar la relación aún sabiendo el riesgo que esto supone. Puede que en un tiempo me dé cuenta de que el único problema fue la distancia. Solo una situación insostenible. O simplemente yo. Y me arrepienta, posiblemente, demasiado tarde. Pero prefiero vivir con este temor en lugar de hacerle vivir una relación irreal. Pero me da rabia. Que se acabe la magia. La pasión. Empiezo a no creer en el amor, por lo menos, en el amor para toda la vida. Únicamente en el encuentro de dos seres, que están juntos hasta que se les apaga la llama. O mejor dicho, hasta que encuentran el valor necesario para acabar la relación.

Sé que dejo mucho atrás. Tal vez demasiado. La buena relación con su familia y sus amigos. Los tantos y tan buenos momentos que pasamos juntos. Aunque tampoco es necesario perderlo todo. Ya éramos amigos antes de ser pareja. Creo que esta vez, aunque nuestra manera de ser nos haya hecho dejar de estar juntos, por el contrario, puede permitirnos seguir siendo amigos. Y seguir disfrutando de buenos momentos. Evidentemente no será lo mismo. Pero creo que podemos seguir llevando una estupenda relación. Es lo típico que se dice, pero realmente lo creo. Y lo quiero. Me dice que está bien. Y me alegro que lo acepte. Solo quiero que comprenda que me parece deshonesto continuar sin tener mis sentimientos claros. Sé que me dolerá verla con otra persona. Pero no quiero ser egoísta. No basta con que esté bien con alguien, este alguien debe amarla con todo su corazón. Como me dijo no me acuerdo quien: no es honrado ser un "mono trepador", que hasta que no tiene una rama bien cogida, no suelta la anterior. Y es que no hay ninguna razón más que mis propios sentimientos. Y no puedo engañarle. Sinceramente, creo que es lo mejor que puedo hacer. No quiero que piense que las veces que le decía que la quería eran mentira. Porque realmente pensaba que era ella la chica de mi vida. Solo deseo no estar haciendo el idiota. El resto de explicaciones creo que están de más. Es algo que queda entre ella y yo.

A veces siento que de los pocos que me comprende es Manolo García...



Sin duda, el post más difícil que haya podido escribir. Seguramente no queda claro lo que siento. Pero no me es fácil expresarlo. Ahora necesito que pase el tiempo.

Es triste que las relaciones acaben. Pero intentemos que esta vez suceda de la mejor manera posible. Puesto que el cariño que tengo hacia ti no se borra con el tiempo.

Un abrazo, AB.

Carlos

viernes, 17 de abril de 2009

Fiestas en Keio

Vino Luis a ver si me apetecía ir a cenar a su casa cerca de las 8 de la tarde. No me apetecía mucho a ponerme a preparar la presentación de hoy, así que acepté. Sabía a lo que me exponía, pero por una noche que no durmiera demasiado tampoco iba a pasar nada... Job también vino. Y nos pusimos a cocinar los 3. Creo que nos lo pasamos bien, por lo menos yo. Tanto que al final llegué de nuevo al piso a las 12. No tenía pensado hacer una gran presentación, algo para 5 o 10 minutos. Tampoco estaba seguro si tenía que exponerla o no. El caso es que entre pitos y flautas, fotos por aquí y por allá y mi tía hablándome por el messenger de Mr. Polla, acabé acostándome algo más tarde de las 4 de la mañana.

A la 9 he llegado al laboratorio. No había nadie! Pero estaban casi todos los ordenadores encendidos y en el ordenador donde fichamos estaban casi todos presentes. El último que había llegado fue 5 minutos antes que yo... ¿Dónde pueden estar? Ya falté a la presentación de la semana pasada y no era plan de faltar a la siguiente. Pero no tenía ni idea de donde estaba la sala de reuniones. Así que, quizás gracias a la falta de riego por las pocas horas que había dormido, se me ocurrió unas de las ideas más inteligentes que jamás se me haya ocurrido: empezar a andar desde el edificio 25 (planta 2 de unas 7 por edificio), donde esta mi laboratorio, dirección al 23, para ver si por casualidad me encontraba al grupo en algún aula... Evidentemente no dio resultado. Plan B: no ir, quedarme en el laboratorio a esperar que alguien llegara. Absurdo. Solo hubiera perdido tiempo hasta que me pusiera a pensar en otra idea. No podía faltar a la reunión, otra vez. Así que opción desestimada, afortunadamente, en pocos segundos. Plan C: llamar a alguien. Esto ya empezaba a cobrar sentido. ¿Al profesor? Podría haber sido patético. Tardé demasiado en recordar que tenía el teléfono de Shota, el chico que me acompañó a hacer la cuenta bancaria y a comprarme el móvil. Le envíe un mail de auxilio y en pocos segundo me llamó. Menos mal! Me vino a buscar y fuimos a la sala donde estaban todos esperándome... Pero bueno, es en estos casos que más vale tarde que nunca.

Han expuesto 3 chicos. Todo muy educado y extremadamente bien preparado. Más de media hora cada uno de ellos. Hacían unas pequeñas aclaraciones en inglés para Steven y para mí. Y al final de cada ronda la gente hacía preguntas (los que no se dormían de aburrimiento...). Me sorprendía que al final de todas las presentaciones nadie aplaudía. En mi universidad, por muy mala que fuera la exposición, todos aplauden. Me ha extrañado. Presentaciones totalmente distintas a la que yo había preparado. Pero el sueño no me permitió pasar ningún tipo de nervios. También es verdad que yo no tengo nada para explicar, solo estoy estudiando un tema para empezar posteriormente. Por eso, solo tenía que preparar un poco el terreno antes de que empezara mi show.

Primero: pedir mil disculpas por no haber podido asistir la semana anterior y otras mil por haber llegado tarde. Segundo: avisarles de lo que iban a ver tenía poco que ver con mi proyecto, que se trataba de una presentación de mi persona, de dónde vengo, de que estudio y a que vengo a Keio. Tercero: empieza el espectáculo de mapas, banderas y fotos de España. Los "Oooooh!" iban en aumento desde la foto de una paella gigante, pasando por una playa de Málaga y terminando en un enorme "Oooooooooooh!" con la foto de la Sagrada Familia. Al explicar lo que estudio en Barcelona y lo que haré en Keio el profesor asentía. Y cuarto: les he puesto un vídeo de algún proyecto que había hecho en mi universidad. Al final de todo me he sentido más que orgulloso por haberles arrancado un aplauso más que decente, por solamente hablarles de mí. Supongo que agradecen que les entretengan un rato...


Después de las presentaciones al laboratorio. Hemos comido casi a las 12 y hemos vuelto. Y no sé si es porque es viernes, pero no han hecho absolutamente nada. Lo que es nada. Todos sentados en corro. A excepción de un par. Riendo, hablando, casi gritando. Steven y yo hemos entrado en la conversación en el momento que una chica decía que lo que le encantaba de los chicos era que tuvieran el talón de Aquiles muy fino. Así que han empezado a bajarse los calcetines y a pedirnos que se los enseñemos para ver como los teníamos. Lo hemos hecho, tampoco importaba mucho... Más risas y preguntas. A Steven, Shota le ha preguntado que qué era lo que más le gustaba de las chicas. La respuesta ha sido concisa: el culo. Me moría de risa cuando Shota ha pedido a la chica de los talones que ahora le tocaba a ella enseñar el culo para ver como lo tenía. jajajaja. Bueno, yo y todos. Cuando me he ido a las 3, ahí seguían. Hablando de los apodos de uno y de otro. Shota decía que él era Giant (Gegant de Doraemon). Yo le he dicho que no, que era Novita. Se meaban. Alucinan con que conozcamos personajes de cómic...

Necesitaba dormir. 2 horas, hasta que me he encontrado en la estación de Hiyoshi con Marta y Höel (o Hoël, no lo tengo claro... me dijeron que llevaba diéresis, pero nunca me acuerdo de dónde). Hoy tocaba fiesta de bienvenida en Mita Campus. Estudiante extranjeros gratis. Comida y bebida. Nos hacen ponernos una pegatina con nuestro nombre y país. La verdad que es una muy buena manera de conocer gente. Luis y Job ya estaban allí. Después de un discurso del que no me he enterado de nada, excepto del "Kampai!" (para brindar) al final de todo el discurso. Luego nos han obsequiado con la banda de la universidad y el baile de 4 Cheerleders. 2 chicas y 2 chicos. Estaba bastante bien. Sobretodo el baile rollo Son Goku de los chicos en el segundo vídeo.




Esto no es más que una muestra de los más de 10 minutos que se han tirado tocando y bailando.

He conocido a bastante gente y lo que más me ha sorprendido es lo bien que se conoce Barcelona en Japón. Marta me ha encalomado a una japonesa diciéndole que yo tenía contactos en la Sagrada Familia. Que desde mi ventana la veo y por otra, cada día, veo a gente bailando flamenco. Ya le vale! Anda que ha tardado poco en buscarme... Esto de ser de Barcelona es un arma de doble filo. Vaya tostón me ha soltado la pobre chica. Se ha sentido hasta defraudada cuando le he dicho que era broma. Pero bueno, es divertido, porque la gente es muy abierta. Ven que pone "Spain" en la pegatina e intentan comenzar con un "Hola!". Y te dan conversación. Ha estado entretenido. A la salida Luis y yo hemos esperado en la puerta a Job. Resulta que había salido antes que nosotros. 10 minutos esperando para quedarnos solos. Pero ya nos ha ido bien. Hemos perdido el hilo de las segundas fiestas planificadas, pero a cambio nos hemos acercado hasta la Tokyo Tower. Ya iba siendo que la viera...


Por lo visto es el 50 aniversario de la construcción y de noche la iluminan con colores varios. no está mal del todo...


Me ha parecido pequeña. Muy pequeña. Y sabiendo que es un poco más alta que la torre Eiffel, creo que París me decepcionará un poco... Al menos no está rodeada de edificios como ésta.

Un saludo!

Carlos

jueves, 16 de abril de 2009

Takayama: lo nunca dicho

Segundo día de sol y primera proposición para ir a la playa la semana que viene. Junto con fiesta+karaoke para mañana. Quien diga que la vida del estudiante en el extranjero es relajada, que tiene tiempo para todo, se equivoca. Por lo menos yo, no doy a basto...

Estoy contento porque voy obteniendo mejoras en el laboratorio. No demasiadas, pero las suficientes para no deprimirme y entrar en un bucle infinito de sueño y aburrimiento sobre el libro de programación. Después de más de 7 horas, con media hora para comer en medio, he decidido volver a casa. Y una vez aquí he me he puesto a revisar las fotos que me trajo Mai hace un par de días. Y lo que me pensaba, entre las suyas y las mías tengo suficiente material para contar algunas de las curiosidades que nos encontramos en Takayama.

El primer día, Mai me estuvo explicando que cuando estuvo en un pueblecito de la isla de Kyushu. En el cráter de un volcán. Cada día a la hora de despertarse en aquel pueblo, las 8, creo que me dijo. Sonaba por todos los altavoces de todas las calles una música seguida de la voz de una chica dando los buenos días. Por lo que se ve en los pueblos pequeños, cada día, se anuncia la hora de levantarse, o la de comer, o la de volver a casa, o todas... En Takayama, cada día a las 6 de la tarde, suena una melodía. Nosotros supusimos que era una especie de recordatorio para que te fueras para casa a cenar. O algo así.



Ciertamente, a esa hora, las calles estaban desiertas. Sólo un par de turistas. La primera tarde me hizo mucha gracia la musiquita. La melodía de las 8 de la mañana del día siguiente, ninguna.


De lo primero que nos llamó la atención fue el edificio de la foto anterior. La hice con uno de estos catalejos que había en un mirador para ver casi toda Takayama, a unos 2 o 3 km de distancia. Se trata de un edificio enorme, bastante más grande que el resto de templos de la zona y que se ve a simple vista desde muy lejos. Con el tejado dorado y una bola roja encima. Y que curiosamente parecía que no existía. No estaba en ninguno de nuestros mapas, ni en ningún mapa que encontrábamos por la montaña donde indicaban los picos más altos de la cordillera que rodea la ciudad y los principales edificios. Quizás tenga algo que ver la estrella de arriba del todo... Tanto andar el sábado, llegamos hasta este edificio, aunque 10 minutos más tarde de que cerrara. Se trata de uno de los templos más importantes de la zona, con celosías en las ventanas estilo arabesco. Tal vez no es el tipo de templo que quieren incluir en la lista de los más tradicionales...

Explorando el poblado donde se encontraba el catalejo nos encontramos, posiblemente, el anuncio que más gracia me hizo y me hará de todos los que pueda encontrar en japón...


Quien tenga un mínimo nivel de inglés y no se esté riendo, que lo vuelva a leer... Es buenísimo! Evidentemente, entramos en la choza donde estaba esta advertencia. No había nada de interés, excepto, como bien decía el cartel, una abeja que intentó abusar de mí.

Quizás me atacó porque me puse a hacer el payaso con la escoba, que estoy seguro, todo el que entra la coge.

Otro anuncio curioso... No basta con pedir disculpas con palabras, casi todos los anuncios y advertencias las acompañan de una imagen. Cosa que se agradece a los que no vamos sobrados de japonés.


Y por último y con respecto a Takayama. Algo que me llamó la atención a mí. Una tienda de Hitachi. 10 artículos en el escaparate. Todos el mismo. El mismo precio. Vaya ganas que tienen de quitarse de en medio las máquinas de cocer arroz...

Ahora toca prepararse una presentación para mañana. No sé muy bien de qué, así que hablaré de mí y de mi proyecto. A trabajar un poco más!

Un saludo!

Carlos

miércoles, 15 de abril de 2009

Día de calma

Eso dicen, que después de la tormenta siempre llega la calma. A las 8 de la mañana he hecho el ademán de abrir las cortinas desde la cama y una bofetada de Sol me ha devuelto de golpe a la almohada. Hoy ha sido el primer día que salgo a la calle sin chaqueta. Parece que llega el verano a Japón.

El día ya ha empezado mucho mejor que el anterior. He estado hablando con Joaquín, uno de mis mejores amigos. De toda la vida. Ya necesitaba tener una de estas conversaciones con alguien que realmente me conoce. Y por si era poco, por la tarde con Antonio. Otro grandísimo amigo. Y en ambos casos, al acabar, me he sentido mucho mejor. Me ha hecho gracia que Antonio se mosqueara con Joaquín por haberme dicho que tienen pensado venir a visitarme... jejeje. Por lo visto quería que fuera una sorpresa.

En medio de estas conversaciones he disfrutado de un largo día de laboratorio. Cada vez me llevo mejor con los chicos. No me dan conversación en grandes cantidades, pero lo entiendo. El inglés no es lo suyo y el japonés tampoco es lo mío. Agradezco enormemente el esfuerzo que hacen en hablar con nosotros, Steven y yo, a la hora de la comida. Yo intento formar alguna frase en japonés, pero me cuesta demasiado. Tengo que volver a ponerme a estudiar, o sino lo olvidaré todo. Por otra parte, empiezo a ver algo de luz al final del túnel, en cuanto a entender lo que estoy estudiando. Comienzo a entender para que estoy estudiando lo que estoy estudiando y como podré aplicarlo a mi proyecto. Pero aun y así, me queda mucho por recorrer. No me siento motivado en exceso, quizás por eso los días se me hacen largos y me cuesta concentrarme en lo que estoy haciendo. Así que a las 4 y media he decidido que ya bastaba de perder tiempo sentado delante del ordenador y he vuelto al piso. Necesitaba dormir un rato. No mucho, media hora, solo para reiniciar la mente. La he reiniciado 2 veces...

Job ha llegado mientras hablaba con Antonio. Y al acabar nos hemos puesto a cocinar. Él ha puesto un pescado rarísimo que ha comprado, cocinado en salsa de soja endulzada. Yo he puesto las verduras y hortalizas para hacer una sopa de miso. De postre he ofrecido unas fresas que compré. No nos cuidamos nada mal.

Para acabar hoy, voy a enseñar un vídeo que me envío Job hace unos días. Lo he vuelto a ver hoy y seguro que como a mí, al menos despierta una sonrisa a todo el que lo vea. Curioso estilo libre de baile... Only in Japan.



Por cierto, acabo de modificar la fecha del vuelo de vuelta a España. Me quedaré en tierras niponas unas 3 semanas más. Hasta el 30 de agosto. Así seguro que Antonio, Joaquín y Jesús no tienen ningún problema con la combinación de sus vacaciones, para venir a visitarme. Aunque sea casi para volver juntos...

Un saludo!

Carlos

martes, 14 de abril de 2009

Noche de tormenta

Menuda la que está cayendo ahora mismo. Parece mentira que ayer y un par de días antes hiciera un sol que me quemara el cogote... Tenía los calcetines secando, pero creo que se van a quedar un poco más en el balcón.

El resto del día lo he intentado llevar lo mejor posible. Se me ha hecho bastante larga la mañana en el laboratorio. Aunque solo haya estado 3 horas. Mai me ha dicho que estaría a la 1 en la estación de Hiyoshi, así que he dejado lo que estaba haciendo a las 12:30. Pensaba que comeríamos juntos, ya había comprado algunas cosas para hacer una paella que le prometí si alguna vez venía a ver el piso. Pero ella ya había comido en casa de sus abuelos. Así que hemos ido un rato al piso a intercambiar las fotos del viaje a Takayama y anteriores. Y nos hemos ido a dar una vuelta por Shibuya. He agradecido mucho la compañía. Que me hiciera pensar en cosas banales. Distraerme un poco. Ha empezado a chispear y nos hemos dicho un definitivo adiós. Por lo menos hasta dentro de unos meses, porque dice que irá a Barcelona con Sonja. He sentido un vacío bastante grande, quizás por el miedo a sentirme solo ahora. Ha sido uno de los mayores apoyos que he tenido en este tiempo.

He vuelto al piso y no había llegado Job aún. Se me ha hecho bastante largo el tiempo solo en la habitación. Pero me he sentido bastante mejor cuando ha llegado. La verdad es que se me contagia la felicidad de este chico. Le he sugerido si le apetecía cenar paella y le faltaban mejillas para sonreír. La primera paella que hago en mi vida. En Japón... Por lo que pueda parecer en la imagen, estaba bastante bien. Yo no he comido demasiado, pero Job ha repetido hasta limpiar la olla. Es increíble lo que come este tío. Y lo contento que se pone cuando le ofreces comida.


Algo más tarde me ha estado entreteniendo con alguna payasada que otra. Como por ejemplo: intentar cazar una mosca con un palillo; ponerse los zapatos pidiéndome que cogiera el paraguas y fuera a la calle a cantar bajo la lluvia mientras el me gravaba un vídeo... La verdad es que ha conseguido que me ría.

Mai se ha ido. Pero, por otro lado, cada día me llevo mejor con Job. A quien tengo que agradecer bastante como se esta comportando conmigo (tal vez es porque le hago paella y tortilla de patatas... pero ya me va bien). También me siento muy agradecido por como se está comportando Luis, que me demuestra que está en el piso de abajo para lo que quiera.

Un saludo.

Carlos

lunes, 13 de abril de 2009

Takayama


Me encontré con Mai en la estación de Nagoya. Menos mal que ella me reconoció, porque a mi me hubiera costado un poco con el corte de pelo que se había hecho... Fuimos a la parada de autobuses, pensando que sería lo más barato para ir a Takayama. Posiblemente lo sea, pero aun y así, nos costó 2.900 yenes. Por unas 4 horitas de trayecto. Al menos las vistas eran mucho mejores que en el Shinkansen. Hida Takayama se encuentra por el sur de los Alpes japoneses. A cierta altitud. La nieve que encontramos a los lados del camino no era más que un engaño a lo que realmente nos esperaba este fin de semana.

La primera impresión del pueblo no fue nada buena. A parte de que llegásemos al hostal a las 12 y nos despachara rápidamente el dueño diciendo que el check-in era a las 15... Al menos nos permitió dejar las maletas adentro. El centro de la ciudad, lo único visitable de toda ella, es un auténtico centro temático para turistas. Montones de tiendas de recuerdos, comidas y bebidas. Esperaba encontrar algo como casas rústicas, estilo japonés. Algo antiguo. Y realmente era lo que había, casas de estilo antiguo, pero el hecho de que se hayan convertido en tiendas hacía que perdiera mucho para mí. La ciudad estaba casi despoblada, solo un par de docenas de turistas poblábamos las calles. La verdad es que era viernes y hacía un calor sofocante. Ni el helado que nos comimos sofocó nuestro calor. Para mí, lo mejor del pueblo: el río. Con sus peces, sus patos, sus piedras y agua transparente. A la orilla del río, con comida preparada de un super, comimos el viernes. Hicimos hanami. Merendamos una tarde. Y bebimos una noche. Siempre bajo los cerezos en flor. Bonito río.

Tardamos poco en salir del centro turístico y empezamos a visitar lugares del extra radio (pero siempre dentro del mapa que la oficina de turismo nos dio). Montaña, o más bien bosque, es lo que rodea a Takayama. Cuanto más nos alejábamos del centro, más nos gustaba el lugar.

Pasadas las 3 de la tarde volvimos al hotel. Nos hicieron una ruta por él, ya que es una especie de templo convertido en hostal. El chico que nos hizo el tour debió creer que éramos pareja y quizás por eso nos ofreció la "suite" estilo western, si se le puede llamar así... Podíamos elegir entre esa o una habitación estilo japonés. Me atraía la idea de una estilo japonés. Pero una vez vistas las dos, evidentemente, yo prefería la "suite". Ambas constaban de dos futones individuales en el suelo, un calentador y un mueblecito. ¿Diferencias? Una tenía las pareces que eran puertas correderas de papel que daban a las habitaciones contiguas, si abrías la puerta de entrada a la habitación, a través del pasillo, podías ver un jardín interior bastante bonito. La otra tenía nevera, televisión, radio, un par de muebles más, un sofá y dos ventanales que daban a la calle. Me daba igual lo que pensara el chico del hotel, sin duda prefería esa. Aunque en realidad era bastante fea.Una vez escogida nos dijo que la tele no funcionaba y que la nevera estaba desenchufada. Pero bueno, la verdad que valió la pena, porque después del frío que pasamos la primera noche (yo me desperté porque saqué sin querer los brazos del edredón...) pensar en una habitación con paredes de papel nos asustó.

Esta es la única foto que tengo del hostal por dentro. No valía mucho la pena la belleza del lugar. Podíamos usar todo: cocina (donde cocinamos una noche), lavabos (donde... todos sabemos lo que se hace aquí), duchas (donde nos dejaron claro que estaba permitido bañarse, los baños a un balneario nos dijeron), zona común (donde pasamos un rato jugando a cartas y damas antes de que cerraran a las 10 de la noche...). Por lo que pagamos, sinceramente, el hostal está muy bien. Y por lo que pueda parecer, los del hostal eran muy majos.


Para mí, sin duda, el mejor día fue el sábado. Estuvimos como unas 7 u 8 horas andando por el bosque. Me gustó más que mucho. Poco que contar. Excepto que el paisaje, bajo mi punto de vista, precioso. Que la compañía, paciente como nadie, estar horas y horas hablando conmigo en inglés, aseguro que no es fácil. Más aun si tampoco es tu lengua materna. Y que está página no me deja subir más de 5 fotos por entrada.

Nos encontramos un restaurante en medio de la montaña baratísimo y buenísimo. Donde cerca había un pequeño poblado de hace varios años. Típico japones. Muy bonito. Costaba 700 yenes la entrada, pero valía la pena. Dimos de comer a los peces y nos hicimos una foto donde si la hacíamos con nuestra cámara era gratis. Un detalle por su parte.

En lo más alto de la montaña nos encontramos con un hombre. Cada 1 o 2 horas nos topábamos con alguien. Unas vistas increíbles. Pero eso sí, con el calor que hacía, sudamos como cochinos.
Por lo menos yo.
Nos dimos nuestra fiesta particular en un banco de la orilla del río. Y acabamos en el hotel. Escuchando música del móvil, viendo fotos, hablando y haciendo un tremendo esfuerzo para no dormirnos antes de las 11 de la noche. Estábamos reventados. Caímos pronto. Y por suerte, no hizo tanto frío como la noche anterior.

El último día fue más caluroso que los anteriores. Estábamos más cansados. Y no teníamos mucho por ver. Nos perdimos por la montaña y cuando nos encontramos, compramos los billetes de bus. En principio hubiera tenido tiempo de llegar a la fiesta de bienvenida. No con tiempo para cocinar algo, pero al menos para disfrutarla un poco. Llegué a las 11 al hotel, medio muerto. Más de 2 horas de caravana. La primera vez que entro en una autopista en Japón y pillo caravana... La fiesta acababa de terminar. Por lo que me han dicho no me perdí nada interesante. Solo un chico disfrazado de Pikachu, un japo como una cuba y poco más. Así que bueno, ya va bien...

Me quedan un par de curiosidades por contar, pero ya lo dejo para mañana. Aun me dura el cansancio.

Un saludo!

Carlos